De los trabajos invisibles al cosplay, de ahí a las redes y luego a la política; su recorrido no responde a una lógica de ascenso, sino a una lógica de exposición: hacerse visible, sostener esa visibilidad, incluso cuando el costo es el conflicto permanente. En esa mezcla de performer, influencer y diputada, donde lo privado y lo público se confunden sin esfuerzo, emerge una figura que incomoda porque no se deja fijar. Más que una biografía, la suya se parece más a una secuencia abierta, una insistencia en estar, en decir, en batallar, en ocupar un lugar que no termina de definirse, pero que tampoco se disipa. Leer más
